martes, 7 de mayo de 2013

Cárcel

La venganza poderosa, tu venganza,
me alcanza, me corroe, 
me hunde en tinieblas.
No me dejas respirar, me atrapas en un vacío, 
en un sinsentido.
Me dan ganas de gritar,
de desaparecer.
Me tratas como basura, como algo descartable
y pretendes que actúe como si nada.
No quiero despertar, no quiero regresar.
¿Para qué?
Si vivo en una pesadilla, 
mejor dormir eternamente que vivir en un infierno.
¿Para qué traicionar al destino si el dolor es mayor?
Prefiero dejar que el hielo se clave en mi pecho,
filoso, duro, siniestro;
que se hunda despacio, sutil,
hasta volverse parte de mi,
hasta que la sangre brote y mi alma pueda liberarse
de tu cárcel.

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