A mi abuelo
Te quedas dormido de tanto llorar.
Un grito agónico,
mudo,
te atraviesa.
Tu alma se estruja,
se encoje,
se quiebra en un sin fin de jirones.
La ausencia y
la melancolía invaden el espíritu.
La tristeza da el presente y
plomo líquido rueda
por tus mejillas,
inundándolo todo a su paso.
Todo se hunde,
desaparece,
y solo queda un vacío inextinguible
donde el dolor te seca por dentro.
No hay comentarios:
Publicar un comentario