Lluevo una respuesta apresurada
con gusto a melancolía,
con gusto a abandono
y a culpabilidad.
La nube se intensifica con tu mirada,
y lluevo sobre la ciudad
una plegaria inconsciente.
Lluevo y llueven las almas
de los olvidados.
La nostalgia invade el camino
y la lluvia inunda la ruta.
Lluevo en la ciudad de Buenos Aires.
Lluevo y lluevo en un sentimiento
que no se extingue.
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