Agua brava,
que calmadamente brota
desde lo más profundo
de mi inconsciencia,
borrando todo a su paso
diluyendo el límite de mi alma
persiguiendo la estela
de otro sueño,
de otra vida,
de otras memorias...
Reflejo perturbador
de esta cáscara vacía que corroe
mis entrañas,
mis suspiros,
mi esperanza.
Rostro mutilado,
esquirlado,
fragmentado,
que fugazmente contempla la eternidad
y vislumbra momentáneamente
la irónica apuesta
entre la muerte y el diablo
que se disputan salvajemente
el destino de las almas
de los olvidados...
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