La oscuridad
traslúcida
que se diluye en el ocaso de tu risa,
deja paso a la estela
desvelada
de tus irrisorias palabras.
En medio del caos
de la ciudad destilando cenizas,
la esperanza,
mutilada,
le prende fuego
al último rascacielo herrumbroso
de la humanidad.
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