El amor
llega, se instala en el corazón,
despedazándotelo cuando es ignorado,
no correspondido.
En otras ocasiones el amor
lo hace latir apasionado,
fogoso,
alegre.
Sobre todo late rápido y lento
al mismo tiempo, atemporal, arrítmicamente…
Se desangra pasión, se chorrean te quieros
sobre la
alfombra.
Tiemblan lo párpados de la noche
al contemplar tal calidez,
esa unión magnética,
platónica.
Y se enciende toda una fogata.
Un gran incendio de cuerpos ardientes,
que bailan al ritmo de un mismo latido,
buscando su otra mitad
prendida
fuego.
No hay comentarios:
Publicar un comentario