jueves, 31 de enero de 2013

Inconformismo

Siento como los cuchillos traspasan,
siento como el fuego arde dentro de la piel.
Consumiéndolo todo,
                              arrasándolo…
Es el inconformismo puro.
Donde nadie ama ese pedazo de carne.
Sólo encuentra aborrecimiento,
desaprobación por su estado.
Pero él creía estar bien,
hasta que le repiten constantemente,
                que no vale nada,
que lo tienen que cambiar por algo mejor.
Le dicen que hay que moldearlo,
modificarlo hasta la perfección.
Una perfección casi inalcanzable,
que en el proceso de su búsqueda
no sólo cambia la carne,
sino que también corroe el alma
hasta dejarla irreconocible.
Lo que fue, nunca volverá a ser.
Se desvanece en el inconformismo,
dejando tras de sí,
solamente un sutil recuerdo.

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