Anhelo misterioso
que te impulsa a la aventura,
a lo desconocido,
a salir a la ruta y rodar kms y kms,
recorrer millas y millas,
respondiendo a ese llamado ignoto
pero a la vez familiar...
Un llamado que ya habías escuchado antes,
en otro tiempo,
en otra vida,
pero que silenciaste siguiendo el deber...
El deber ser...
¿Y tu ser?
Opacado estaba,
en el status quo,
en el cómodo estado
de la obediencia ciega...
Pero ya es tiempo
de reacomodar la brújula
y navegar hacia ese nuevo rumbo:
el camino del alma,
la alquimia perfecta
para finalmente ser y no sólo parecer,
para vivir y no sólo sobrevivir,
para desenvolver genuina y auténticamente
tu verdadero yo,
con todos sus aciertos y errores,
con tus fantasmas y miedos,
con todo ese fantástico e increíble ser,
con esa luz y ese fuego
que se expande y se contagia...
Con ese eco que repite:
¡Somos magia!
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