Las palabras me habitan,
danzantes,
aladas...
Corren, desenfrenadas,
por el torrente imaginativo
de mi memoria.
Dejan surcos profundos
pintando con tinta
la cotidianidad de mis venas.
Prestidigitan una nueva
realidad,
un mundo distinto
que me contiene...
Deshojada,
me abrazan,
me rescatan
del hartazgo que me corroe
me rescatan
de la orfandad que se reflejaba
impíamente,
despiadadamente,
en el espejo de mi mirada.
Las palabras me salvan
de las esquirlas de realidad
que me atraviesan...
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