Me ahogo en el profundo anhelo de tu risa,
una risa que despertaba en mí
la magia y la alquimia,
el misterio y la vida,
la calidez de un sueño.
El caudal de palabras me arrastra
célula a célula,
deseo a deseo,
a un lenguaje primitivo,
casi instintivo
que me avergüenza...
El bosque esconde la cueva
de mis agonías,
de mis fracasos, que
pintados con acuarela,
rinden homenaje a mis infinitas
desventuras...
¡Oda a los amores imposibles
que me perseguirá
hasta mi muerte!
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